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Según los datos oficiales, hace tres años se registró una producción de 25797 toneladas de arenas especiales; La activad no se ha detenido y crece al ritmo de la construcción.

La Mesopotamia sur está compuesta por las tierras altas de Entre Ríos y Corrientes, existe un subsuelo de arenas marinas y fluviales, entre las que se destaca el Acuífero San Salvador, que concentra la principal cuenca arrocera del país. Las arenas fluviales han sido depositadas por antiguos cauces del Paraná y Uruguay, que divagaron por esta región e, incluso, se unieron un par de veces durante los últimos dos millones de años en el centro de Entre Ríos. Esas arenas constituyen un recurso movilizador económico e industrial. Tanto, que en Entre Ríos hay 55 empresas que explotan las canteras areneras. El dato se desprende de los registros de la Dirección General de Minería de la provincia.

Por eso mismo las arenas entrerrianas merecen un capítulo aparte en el sitio de Minería. Es el rubro más destacado, no solamente por ser destinado a una actividad tan importante como la construcción sino por la calidad y cantidad que yace en los lechos fluviales principalmente de los ríos Paraná, Uruguay, Gualeguaychú y Gualeguay, apunta el sitio oficial.

Y al momento de brindar precisiones señala que desde el punto de vista de su explotación, las principales extracciones se realizan en la zona del Delta mediante barcos areneros. La capacidad total de transporte es de más de 25.000 metros cúbicos, distribuida en unos 45 buques, con una capacidad promedio de bodega de 530 metros cúbicos.

TIPOLOGÍA: Las únicas arenas que se industrializan en Entre Ríos son las que se denominan “arenas especiales” y tiene una diversidad muy amplia de aplicación. Se utiliza por ejemplo, como filtros para perforaciones, filtros para piscinas, filtrado en procesos de fabricación de cerveza y agua para gaseosa, filtros de plantas potabilizadoras urbanas e industriales, filtrado de agua en tratamientos de hemodiálisis. También para moldes en fundiciones comunes y especiales, arenados especiales de superficies para aplicación de epoxis y pinturas especiales de alto rendimiento, revoques finos y gruesos, adhesivos especiales para cerámicas y azulejos, además de recuperación secundaria de petróleo (fracturación de pozos petrolíferos).

Esas arenas se comercializan con el nombre de Gravafilt y se exporta a países limítrofes, como Bolivia, Paraguay, Chile, Brasil y Uruguay y también a Ecuador.

La actividad ha crecido y para tener una referencia, vale decir que en 2009 la producción de arenas especiales fue de 25.797 toneladas.

Las arenas silíceas –que se aplican en la industria de la construcción, para elaborar revoques finos de calidad y microhornos comerciales– se explotan en Aldea Brasilera y en la zona de Holt-Ibicuy, pero la industrialización se hace fuera de la provincia.

La actividad minera entrerriana se focaliza, casi exclusivamente, en las zonas próximas a los dos grandes cursos de agua: el Paraná y el Uruguay. Allí se hallan los principales depósitos de arena para la construcción y arenas silíceas en el primer caso. Aunque también, en menor escala, hay actividad arenera en el río Gualeguay, donde existen empresas del rubro con esporádicas explotaciones.

En la zona del Delta hay 92 kilómetros concesionados, con 13 productores operando. En la zona Río Uruguay, son 8 kilómetros con dos concesionarios, mientras que en la zona Río Paraná son 41 kilómetros con trabajo de 16 empresas concesionarias. Pero sumando otros sectores geográficos, en toda la provincia totalizan 55 empresas que trabajan el recurso arenero.

Aunque es en los ríos y sus márgenes donde mayormente se concentra la arena explotada, el suelo entrerriano, en especial sus barrancas, está en buena parte conformada por arena. La Formación Paraná, por ejemplo, es un depósito marino compuesto por arenas blanca y gris que fue depositada hace 5 millones de años, en el Mioceno, cuando el océano Atlántico invadió estas latitudes.

Pero es la Formación Ituzaingó la que forma la mayor parte de las barrancas desde Paraná hasta Corrientes. Allí se concentran arenas finas, limpias, de color amarillo y rojizo, que han sido depositadas por el propio río Paraná, en el Cuaternario, y posteriormente elevada tectónicamente, sostiene un informe elaborado por el experto Martín Iriondo, investigador del Conicet.

El crecimiento de la construcción, la elevación de muros y edificios de ciudades entrerrianas, tiene su expresión en los registros de actividad arenera. Las nuevas paredes se levantan, granito a granito, con el recurso con que el río bendice a estas orillas.

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Fuente: El Diario

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Empresas que jubilen a sus empelados a los 30 años, niños que nacen con malformaciones,  casos de intoxicación, hombres y mujeres con problemas respiratorios y una extensa nube de polvo que nos cubre todos los días. Sí, estoy hablando de San Salvador, la Capital Nacional del Arroz.

La Cuenca arrocerra entrerriana es la mas importante del país y comprende los departamentos de Villaguay, Colón, Concordia, Uruguay, La Paz, Federación y San Salvador. Es en la cabecera de éste último donde se da el mayor desarrollo industrial, casi una 3/4 parte del arroz nacional se industrializa aquí.

Es imposible no notar este fenómeno al ingresar por la ruta nacional 18 a San Salvador, desde el este o el oeste, ya que serán recibido por una decena de molinos arroceros que industrializan y comercializan es su mayoría arroz, pero también soja, sorgo, maiz o trigo. Darnos cuenta que esta localidad entrerriana gira en torno a la actividad agrícola industrial es casi una obviedad. La Cooperativa Arrocera de San Salvador, por ejemplo, es el centro arrocero mas importante del país y está ubicada a 3 cuadras de la plaza principal.

Esta actividad le ha dado renombre a nuestra ciudad y relevancia en el ámbito nacional e internacional y ha fortalecido un sentido de pertenencia económica regional, que incluso le valió para convertirse en la cabecera del  17º departamento entrerriano en 1995.

Vivir más de 20 años aquí  también me ha servido para conocer la otra cara de la moneda, quizás el lado oscuro de una realidad con apariencias de pujanza y desarrollo. Muchos sansalvadoreños sabrán de lo que hablo, a los demás los invito una semanita con gastos pagos a mi casa, frente a un molino arrocero.

Espero que con este post no se piense que estoy en contra del desarrollo del pueblo, que obviamente es importante porque nos pone en un lugar privilegiado. Para que se den una idea, si tomáramos la Producción Bruta del Departamento San Salvador y la  comparáramos con la de algunos departamentos que nos quintuplican en tamaño y población, seguramente los superaríamos  Pero a todo esto, la pregunta que me hago es si ese desarrollo es responsable y si además del dinero ( hablamos de muchos millones)  se tienen en cuenta otros factores como el desarrollo humano, el medio ambiente, la calidad de vida, etc.

Hace unos meses, en una charla informal con un conocido me enteré lo que pasa en un molino arrocero de una firma extrajera radicado en San Salvador y lo que escuché me pareció realmente alarmante. La cuestión es que esta persona me contaba casos de “jubilación anticipada” a empleados que no superan los 40 años, ¿La causa? … INCAPACIDAD. Parece ser que  se generan problemas de circulación en las extremidades de empleados que están mas expuestos al contacto con el arroz o soja y que la empresa, ante esta situación, decide darles una jubilación anticipada, seguramente ante el temor de que “se  salga a hablar del tema”.  No se si esto se repita en otros molinos, pero es realmente un tema delicado.

Otro caso parecido me pasó hace unos días en Concordia, cuando una doctora especialista en enfermedades respiratorias me comentó sobre la cantidad inusualmente alta de pacientes sansalvadoreños que se tratan en esa ciudad con afecciones similares, sobre todo niños.

En la calle, el tema también se habla… Se dice que la cantidad de  personas con problemas respiratorios es cada vez mayor,  que hay muchos casos de cáncer de pulmón e incluso de demandas judiciales a empresas con plantas industriales en el casco urbano.

Sé también que algunas de estas empresas utilizan métodos para minimizar el impacto ambiental, sobre todo del polvillo que genera el arroz. Pero si de algo estoy seguro es que en San Salvador, literalmente   se respira arroz  y que sin dudas eso trae trastornos a sus pobladores.

El tema ahora es ver que solución podemos darles a todo esto como sociedad… y antes que nada, dejar de callar, de hacernos los dormidos o mirar para otro lado. Si queremos un mejor lugar donde vivir, en todo sentido, lo primero será ocuparnos para lograrlo. Yo, sí quiero… y usted?