Los Carnavales de San Salvador, en Entre Ríos, tienen una particularidad que los hace únicos en el Litoral, desde hace mas de 50 años…. La simulación de un encierro de toros,  se ha hecho el acontecimiento mas popular del carnaval local y en el participan decenas de “toros”. Se podría decir que para un sansalvadoreño: sin “toros”  no hay corso.

Pero…¿de donde salieron los “toros”?

Las fiestas de San Fermín o sanfermines  son una celebración en honor a San Fermín que tiene lugar anualmente en la ciudad  de Pamplona, capital  de Navarra al Noreste de España. Los festejos comienzan con el lanzamiento del chupinazo (cohete) desde el balcón del Ayuntamiento  a las 12 del mediodía del 6 de julio y terminan a las 24h del 14 de julio con el “Pobre de mí”, una canción de despedida.

Una de las actividades más famosas de los sanfermines es el encierro, que consiste en un recorrido de 849 metros delante de los toros y que culmina en la plaza de toros. Los encierros tienen lugar todos los días entre el 7 y el 14 de julio y comienzan a las ocho de la mañana, con una duración promedio de entre dos y tres minutos. Son las corridas de toros mas famosas del mundo y congregan a  millones de personas.

Los españoles trajeron a América su gusto por la tauromaquia, es de decir los encierros o corridas de toros, de hecho México tiene la mayor cantidad de “Plazas de Toros”  después de España. Debido a lo terrible que resultar la utilización de los animales y la conciencia que ha tomado la sociedad sobre esto, muchos países, como el nuestro, han prohibido la tauromaquia. En Argentina, solo se da un caso excepcional, en Casabindo (Jujuy) con el denominado “Toreo de la vincha”, en donde no se lastima al toro, sólo hay que quitarle una vincha, el ritual dice que quien logre quitársela  deberá ofrendarla a la Virgen.

Particularmente en Centroamérica la tauromaquía se habia hecho muy popular pero comenzó a tener un fuerte rechazo social. Asi nació la incorporación de los denominados “Toritos de Petate”  en los Carnavales de Michoacán en México.

Pero las simulaciones de encierro de toros, con toros “falsos” es una costumbre africana, principalmente en las colonias africanas de origen español. Los nativos conocían la tauromaquia,  y la adaptaron a su situación de esclavos.

En el libro “¡Epa! ¡Epa! Toro prieto…”, del historiador Jorge Amós Martínez Ayala,  se afirma que:

Los toritos de petate son una tradición de origen africano traída por los esclavos de lengua bantú en el siglo XVII. Se extiende desde Humahuaca, en el norte de Argentina, hasta el sur de Estados Unidos. Y que por la disparidad de sitios donde se encuentra no se le puede atribuir un origen indígena. Señala que algunos investigadores han esgrimido el totemismo bantú como fuente originaria de los toros de petate, pero existen otros que consideran que es un punto aún oscuro. Curiosamente, el bumba-meu-boi de Pernambuco, en el norte brasileño, importador de esclavos bantú de las posesiones portuguesas del Congo, Angola y Mozambique, mantiene coincidencias con el toro de petate de Morelia.

Martinez Ayala también describe perfectamente a los toros de petate, con similares características a los nuestros:

El toro o buey es un armazón de madera recubierta con esteras, hojas, cuero de vaca, papel o cartón, con la figura de un bovino y la cabeza tallada en madera. A excepción de la danza registrada en el norte de Argentina donde la mojiganga es un sombrero. Los cuernos y alguna otra parte son realmente del animal. El cráneo, los cuernos y la cola son los más comunes. Se puede manipular la estructura: ya sea como un sombrero  o sobre los hombros del danzante, el cual se coloca dentro de ella y le da movimiento con los brazos, esta es la más común. Existe otra que cubre la cintura y es sostenida por tirantes de los hombros del bailarín, el cual asemeja que está montando al toro. La danza se realiza en los días de carnaval, preponderantemente.

¿… y como llegaron a los Corsos de San Salvador?

En San Salvador la simulación de un encierro de toros para el carnaval se hace al menos desde la década de 1950 y se mantiene hasta hoy. No se conoce cual fue origen o el motivo de tomar este tipo de festejo, pero los puntos antes expuestos nos aclaran un poco el panorama. Casi podemos afirmar que los “toros sansalvadoreños” forman parte de una tradición continental. Una tradición que es bien nuestra y ha estado presente haciendo de nuestro carnaval un festejo único.

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Bibliografía: Martínez Ayala, Jorge Amós; ” ¡Epa! ¡Epa! Toro prieto toro prieto toro prieto ¡Epa!”; Morelia, Michoacán, 2001.

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