San Salvador se encuentra ante un cambio de paradigma en cuanto a su constitución urbana. Quizá hasta podrá ser recordado como un paso  a la adultez, pero que necesita de decisiones inteligentes y sobre todo, una planificación urbana que vaya mucho mas allá de los horizontes actuales. El reto para la administración local es enorme. En este contexto, la gestión urbana requiere más y mejores instrumentos.

Existen múltiples experiencias exitosas en este campo y sobre todo en la America Latina de los últimos 10 años. En este sentido,  se ha tratado de generar en la última década  un proceso que integra dos aspectos necesarios para el desarrollo territorial: la planificación para el ordenamiento y la gestión del mismo, tanto para el sector público como para los agentes privados, reconociendo que el éxito del ordenamiento —con el cumplimiento de sus metas  ambientales, sociales y económicas— se encuentra en aquellos aspectos asociados al recurso del suelo  y a su concurrencia con lo planificado.

En San Salvador  esta planificación debería al menos incluir dos niveles de aplicación: por una parte, la generación de políticas generales sobre el desarrollo urbano en consonancia con el ordenamiento territorial y, por otra, la aplicación práctica de instrumentos  de gestión que resuelvan cada una de las problemáticas asociadas a este proceso.  Es fundamental definir un plan de ordenamiento territorial como instrumento central de un nuevo marco legal, institucional y técnico.

La sustentabilidad de la comunidad requiere que haya una transición desde un crecimiento urbano, que en San Salvador ha sido mal gestionado casi desde siempre, hacia prácticas de planificación de suelos que originen y mantengan una infraestructura eficiente, y conserven sistemas naturales, entre otros aspectos…Un verdadero PROYECTO URBANO INTEGRAL.

El caso de la Ruta

Nuestra ciudad ha encuñado una relación casi de amor-odio con la que ha sido históricamente su “columna vertebral”. La ruta nacional 18 representó un especie de simbolo de la pujanza de la localidad, asi como lo fue en su momento el ferrocarril. Hoy ni las vias, ni la ruta definen a una ciudad que se encuentra ante lo que pareciera  una decisión tomada.

La ruta, que actualmente se constituye en una barrera urbanística en pleno corazón de la capital del arroz, cambiará su recorrido y se transformará en autovía; mientras que su traza actual espera por una definición.

El desvio será hacia el Norte desde el Km 201 hasta el Km 220 de la traza actual,  en circunvalación al area urbana de San Salvador , que quedará unida a la autovia por tres accesos.

El actual trazado entre estos kilómetros  esta poblada por industrias arroceras, comercios e incluso es el limite norte del centro comercial de San Salvador. La propuesta de transformarlo en una bulevar urbano sin perder el sentido de vía de interconexión regional , por ejemplo con General Campos (a 14 km) , pareciera ser la opción mas completa.

Buscar un “NORTE” dentro de la nueva concepción urbana que nos convierta en una ciudad mas ordenada, accesible, inclusiva y ambientalmente sustentable es el gran desafío del futuro.

MNR

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